Acte inaugural al Teatre Real de Madrid de la Presidència Espanyola a la Unió Europea

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La delegación sueca llegó acompañada del frío nórdico y horas antes Madrid amanecía nevada. Desde primeras horas de la mañana, la ciudad se había vestido de azul para asistir a la entrega del testigo de la Presidencia europea, que durante los próximos seis meses ejercerá España. Y al caer la tarde, Madrid se iluminó de azul comunitario y desde su corazón surgió una llama compartida por el resto de ciudadanos continentales.

La inauguración oficial de la Presidencia española de la UE tuvo como escenario principal ese templo de la cultura noble que es el Teatro Real, una vez más presidido por los Reyes de España y los Príncipes de Asturias. Tras la toma de posesión presidencial por parte de José Luis Rodríguez Zapatero, la venerable tarima se recogió para recibir la elegancia y belleza de dos grandes damas de la danza,  y María Pagés. Y la coreografía de su baile español y euroepo se hizo universal.

La velada arrancó con el movimiento orgánico y racial de la sevillana, elevando la expresión del baile flamenco a la máxima categoría cultural. Su “Sol Soleá” dio pasó al movimiento sofisticado y atmosférico de la que hoy es primera bailarina del Royal Ballet de Londres, que citó, con manos y pies, a Bizet y Petit, al interpretar la ópera “Carmen” junto a Lienz Chang, primer bailarín del Ballet Nacional de Cuba.

Himno y cielo europeos

El ecuador del recital se enmarcó entre un número de percusión flamenca y la “Seguiriya de la amargura” de la Compañía María Pagés, que fue otro desafío a la belleza y a la emoción desnuda. Y entonces apareció Tamara Rojo junto al bailarín Romel Frómeta, para certificar, bailando el “Don Quijote” de Marius Petipa, que aquella hermosura era de carne y hueso, aunque pareciera cosa de Dioses.

La temperatura emocional del Teatro Real crecía en grados desde la platea y, afuera, la ciudad aguardaba un desenlace todavía más emocionante. El Coro Nacional de España interpretó las primeras notas del “Himno europeo” y, sobre el escenario, Tamara Rojo y María Pagés abrazaron sus danzas para hacer de lo diverso y lo contrario una misma manera de entender el arte y la vida. Y el espíritu europeo que les da esencia y sentido, porque así bautizaron la coreografía estrenada para la ocasión: “Europa”.

Concluida la gala, miles de globos de color azul se elevaron sobre el cielo de Madrid; un cielo que, más que nunca, fue espejo del firmamento europeo.

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